¿Qué es el trauma emocional o psicológico?
El trauma emocional o psicológico describe un trastorno en el que el paciente queda paralizado en un estado de ansiedad e intensidad psíquica activa debido a una experiencia traumatizante. La respuesta puede aparecer inmediatamente después de la experiencia traumatizante pero a veces se demora incluso años. El trauma puede ocasionar problemas a la persona afectada a lo largo de toda su vida.
Entre los síntomas físicos, psíquicos y cognitivos que puede presentar un paciente de trauma encontramos: trastornos alimentarios o del sueño, apatía, dolores crónicos de origen desconocido, depresión, ansiedad, ataques de pánico, trastornos obsesivo-compulsivos, aturdimiento, sensación de perder el control, lapsos de memoria, desconsuelo, vivencia repetida de la experiencia traumática.
Cómo distinguir el estrés del trauma:
Si la persona es capaz de comunicar su angustia a otras personas, reacciona de manera adecuada y consigue retornar a un estado de equilibrio, en ese caso estamos hablando de estrés.
Entre los síntomas físicos, psíquicos y cognitivos que puede presentar un paciente de trauma encontramos: trastornos alimentarios o del sueño, apatía, dolores crónicos de origen desconocido, depresión, ansiedad, ataques de pánico, trastornos obsesivo-compulsivos, aturdimiento, sensación de perder el control, lapsos de memoria, desconsuelo, vivencia repetida de la experiencia traumática.
Cómo distinguir el estrés del trauma:
Si la persona es capaz de comunicar su angustia a otras personas, reacciona de manera adecuada y consigue retornar a un estado de equilibrio, en ese caso estamos hablando de estrés.
¿Qué causa el trauma emocional o psicológico?
- Normalmente las experiencias traumatizantes son experiencias sobrecogedoras como guerras, violaciones, secuestros, abusos, malos tratos o catástrofes naturales.
- Es importante tener en cuenta que no es el suceso en sí lo que determina que sea traumatizante o no, sino cómo lo vive la persona.
¿Cómo se cura el trauma emocional o psicológico?
A menudo los síntomas remiten con el tiempo incluso sin tratamiento profesional. Sin embargo, es posible que la psicoterapia cognitivo-conductista y las técnicas de relajación ayuden al paciente a reincorporarse a la vida normal mucho antes.












